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San Justino : Dialogo con Trifón. Comentario de un texto

San Justino : Dialogo con Trifón. Comentario de un texto

I. Breve presentación del autor ¿Quién era Justino?

Nacido al inicio del siglo II en Flavia Neápolis (actual Nablu en Samaria), Justino era un filósofo cristiano defensor de la fe que procede de una familia pagana rica, nos dice S. Jerónimo. Se convierte en Éfeso en torno a los años 132 – 135 y a su llegada a Roma en 140 funda una escuela de filosofía. Fue decapitado en 165 d.C en Roma por su defesa de la fe cristiana. Por eso es muy conocido como Justino el Mártir.

Por las citas de algunos autores cristianos como Eusebio de Cesarea, San Jerónimo o San Ireneo, sabemos que Justino fue un autor muy fecundo y que se perdieron una buena parte de sus obras. Nos han llegado solamente tres: Las Apologías, Diálogo con Trifón, Discurso contra los griegos. Sus obras son de tipo apologético destinados a los Emperadores (Antonino Pio, Marco Aurelio y Lucio Vero) y a los paganos. Sus obras son:

  1. La Primera Apología de Justino Mártir, dirigida a Antonio Pío, a sus hijos, y el Senado Romano;
  2. Una Segunda Apología dirigida al Senado Romano;
  3. El Discurso a los griegos, una discusión con filósofos griegos acerca de la naturaleza de sus dioses;
  4. Una Exhortación dirigida a los griegos;
  5. Un tratado Sobre la soberanía de Dios;
  6. Una obra titulada El salmista;
  7. Un tratado Sobre el alma; y
  8. El Diálogo con Trifón

La obra que nos interesa en este trabajo es su última obra: Diálogo con Trifón.

II. Presentación del texto escogido

El Diálogo con Trifón se inserta dentro de la controversia de la Iglesia con el judaísmo que había iniciado San Pablo en sus cartas (romanos y gálatas).

Entre 150 y 155 Justino escribe una Apología en dos partes: la primera para refutar las acusaciones contra los cristianos y la segunda para exponer el contenido dogmático del cristianismo. Luego publica un suplemento de la primera apología. Así que posteriormente, es decir entre 155 y 161 justo antes de su muerte, escribe el Diálogo con Trifón. El género literario y el destinatario son distintos de la Apología. Es una discusión con un docto Judío creyente y no un pagano (Trifón). Trifón es un judío que pudo ser sencillamente la representación del Judaísmo. La intensión principal de la obra es de convertir a los judíos mostrando que las profecías del AT se cumplen en Cristo. Así que el diálogo con el judío tendrá como base común las Sagradas Escrituras.

El tema central de su teología es el designo creador y salvador de Dios que se realiza en Cristo (todos tenemos la verdad que viene del Cristo-Logos), dicho de otra manera Justino trata de la Trinidad económica, la economía de la salvación. Justino presenta a Dios como Padre absolutamente transcendente, fuente de toda perfección. Jesús es el Hijo-Logos, distinto del Padre y que tiene tres funciones: el Hijo es Mediador, Realizador del proyecto salvífico y Revelador del Padre. En su teología valora el papel de la historia en una perspectiva doble que podemos presentar desde dos puntos de vista:

  • Desde el punto de vista cristocéntrico, es decir que el influjo de Cristo se extiende a toda la humanidad.
  • Desde el punto de vista antropológico, es decir que los verdaderos valores humanos están incluidos en el cristianismo.

Hay que notar que Justino en general hace una lectura milenarista de la historia tomando como punto de partida la Parusía.

III. Comentario de una parte del texto del Dialogo con Trifón

1. Situación del texto en el conjunto de la obra

La obra total se constituye de 142 capítulos que desarrollan una discusión en torno a la divinidad de Jesús. La tradición suele dividir en tres partes con una introducción:

  • Introducción (cc.1–8): Justino narra su formación intelectual y su conversión.
  • Primera parte (cc. 9–47): Justino explica la validez de la ley antigua para los cristianos.
  • Segunda parte (cc. 48–108): Justino justifica la adoración de Cristo como Dios.
  • Tercera parte (cc. 109–142): Justino prueba que las naciones que creen en Cristo constituyen el nuevo Israel.

Según esta división nuestro texto (cc. 61 [1]) se situaría en la segunda parte que trata de justificar la adoración de Cristo como Dios.

Sin embargo, SIMONETTI en su libro Letteratura cristiana antica VOL. I Dalle origini al terzo secolo, identifica dos partes o dos diálogos:

  • Primer diálogo: cc. 1 – 9. En esta parte más corta Justino, siendo todavía pagano, dialoga con un sabio anciano cristiano. Justino elabora quizá sus recuerdos personales. Justino recuerda al judío Trifón en este momento.
  • Segundo diálogo: cc. 10 – 141. En esta parte más larga, Justino ya es cristiano y entra en diálogo con el Judío Trifón.

Esta división que es más actual resalta el carácter autobiográfico de la obra así que la intensión principal del autor. Podemos ver el proceso de conversión al cristianismo de los dos grandes grupos de entonces, es decir el paganismo y el judaísmo.

Justino, en su autobiografía habla de su camino de búsqueda de la verdad y del conocimiento de Dios que tuvo que seguir, pasando por distintas escuelas filosóficas como el estoicismo, aristotelismo, el pitagorismo y el platonismo (Wartelle lo llama medio platonismo para distinguir del Neo-Platonismo de Plotin que se desarrolla en el siglo siguiente). El encuentro con el anciano cristiano, que algunos consideran como la personificación de la doctrina cristiana, fue el momento del cumplimiento de la búsqueda de Dios. El anciano le abre al conocimiento de los profetas del A.T. como fuente de la sabiduría cristiana. Los profetas anunciaron la Verdad, Jesucristo que los cristianos reconocen como Dios. La segunda parte del diálogo con el judío se focaliza en la divinidad de Jesús. Así que nuestro texto (cc. 61 [1]), que a continuación vamos a comentar, se situaría en el segundo diálogo donde Justino, quiere abrir el judío al cristianismo, verdadero camino hacia la Verdad revelada por Cristo Jesús.

2. Comentario

Después de haber situado el texto en el conjunto de la obra escogida y con la vinculación al proceso de conversión de Justino en su autobiografía, podemos plantear un comentario del siguiente trozo de texto que un capítulo que toca a al concepto de “Generación” del Hijo por Dios. Es un concepto de corte trinitario que suscitó mucha controversia en la historia de la Iglesia.

61. [1] “Os voy a presentar, ¡oh amigos!, otro testimonio de las Escrituras sobre que Dios engendró, principio antes de todas las criaturas, cierta potencia racional de sí mismo, la cual es llamada también por el Espíritu Santo Gloria del Señor, y unas veces hijo, otras Sabiduría; ora Ángel, ora Dios; ya Señor, ya Logos, y ella a sí misma se llama Capitán general, cuando aparece en forma de hombre a Josué, hijo de Navé. Y es así que todas estas denominaciones le vienen de estar al servicio de la voluntad del Padre y de haber sido engendrado del Padre por su querer”.

En el texto citado Justino, trata de la “Generación” del Hijo por Dios. Para presentar esta verdad recorre a citas del A.T. como fuente segura y común con el judaísmo. El punto de partida de Justino aquí es el Pr 8 que habla de la Sabiduría que la tradición asimila a Jesús. En este capítulo de los Proverbios, la Sabiduría invita a los hombres a acogerla, se elogia a sí misma y afirma su “generación” por Yahvé y su preexistencia antes los tiempos (Pr 8, 22 – 31). Haremos un comentario a partir de las fuentes del A.T. que Justino utilizó.

“Dios engendró” Pr 8,25

Pr 8, 25 dice: “antes que los montes fuesen asentados, antes que las colinas, fui engendrada.” La sabiduría está personificada aquí. Está personificación aparece en la literatura judía cuando el politeísmo ya no representa un peligro para la verdadera religión monoteísta. En Jb 28 y en Ba 3, 9-4 la sabiduría es una cosa exterior a Dios y a los hombres. En cambio en Pr 1, 8 y 9 la sabiduría es una persona. En el capítulo 8 ella misma revela su origen (vv. 22 – 26), su papel en la creación (vv. 27 – 30) y su papel como camino que lleva los hombre hacia Dios (vv. 31 – 36). Así que Justino presenta un Dios que engendra la Sabiduría que es Jesús. En el texto de Pr 8 la Sabiduría tiene un origen divino y una naturaleza divina. De este modo Justino afirma la divinidad de Jesús el Engendrado por Dios. Él dice en el cc. 61 [3]: “Pero será el Verbo de la sabiduría el que testimoniará por mí, puesto que él mismo es ese Dios engendrado por el Padre del universo”.

“Principio antes de todas las criaturas” Gn 1,1; Pr 8,22; Col 1,15

Gn 1,1 dice: “En el principio creó Dios el cielo y la tierra”. Dios aparece como Creador del mundo entero y origen de todo lo que existe. La afirmación del monoteísmo y de un Dios como origen de todo no supuso un problema en el diálogo entre el cristianismo y el judaísmo. El problema de fondo entre el cristianismo y el judaísmo fue sin duda la afirmación de la divinidad de Jesús. Afirmar la monarquía al mismo momento que la divinidad de Jesús y sobre todo su igualdad con el Padre fue la fuente de una gran controversia con el judaísmo y sobre todo dentro de la misma Iglesia.

Es importante anotar que Justino no se desvincula del subordinacionismo porque considera todavía Jesús inferior a Dios Padre. Justino dirá en el capítulo 56 del Diálogo con Trifón: “Yo te persuadiré, desde que tú has entendido las Escrituras (de la verdad), de que hay, y se dice que existe, otro Dios y Señor subordinado al Hacedor de todo; quien es llamado Ángel, porque Él anuncia a los hombres cualquier cosa que el hacedor de todo, sobre quien no hay otro Dios, desea decirles a ellos”. Considera a los ángeles semejantes a Cristo. Más tarde Arrió, interpretando Pr 8,22 que dice: “Yahvé me creó, primicia de su actividad, antes de sus obras antiguas”, irá hasta negar, desde una interpretación monarquianista absoluta, la divinidad de Jesús. Col 1,15 hablando de Jesús dice: “Él es Imagen de Dios invisible, Primogénito de toda la creación”.

Ahora bien, podemos decir que Justino considera a Dios como Creador de todas las cosas del mundo y a Jesús como el Engendrado por Dios Padre pero subordinado a Él. No niega la divinidad de Jesús pero tampoco no afirma la igualdad a Dios. Esta confusión va engendrar otros problemas graves de teología dentro de la Iglesia con las herejías.

“El Espíritu Santo “Gloria del Señor”: Is 40,5; Sal 18,1

El Espíritu Santo en el Judaísmo no se consideraba como igual a Dios. Interpretando el texto de Is 40,5 que dice: “Se revelará la gloria de Yahvé, y toda criatura a una la verá. Pues la boca de Yahvé ha hablado”, Justino considera el Espíritu Santo como fruto de la generación de Dios Padre. El Espíritu Santo también es de origen divino. El Sal 18,1 que Justino cita aquí, que es un salmo con paralelismo sinonímico, nos dice: “Los cielos cuentan la gloria de Dios, el firmamento anuncia la obra de sus manos”. Analizando la cita podemos ver los sinónimos: Los cielos/firmamentos; cuentan/anuncia; la gloria de Dios/la obra de sus manos. Justino en su interpretación asimila el Espíritu santo a la gloria del Señor, por lo tanto a la “obra de sus manos”. Vuelve a aparecer una concepción subordinacionista del Espíritu Santo de parte de Justino. Así que Justino afirma la unidad de naturaleza divina de la Trinidad, las tres hipostasis pero no se desvincula del subordinacionismo.

Sabiduría” Pr 8,1s

“La sabiduría está gritando, la prudencia levanta la voz”. La sabiduría se identifica a la prudencia. Ya hemos dicho que Justino y la tradición de la Iglesia asimilan la Sabiduría a Jesús. Ella tiene su origen en Dios.

“Capitán general” Jos 5,14. 15

Justino cita también un texto de Josué. Jos 5,14.15, que es la repuesta del enviado de Dios, dice: “Respondió: “No; soy el jefe del ejército de Yahvé. Acabo de llegar.” Cayó Josué rostro en tierra, le adoró y dijo: “¿Qué dice mi Señor a su siervo?” El jefe del ejército de Yahvé respondió a Josué: “Quítate las sandalias de tus pies, porque el lugar en que estás es sagrado.” Así lo hizo Josué.” A partir de esta cita del libro de Josué, Justino sostiene la intervención de Dios a través de su enviado, el capitán general de su ejército, para salvar a su pueblo. Dios salva a través del Señor Jesús. Se da aquí una clara afirmación de la economía de la salvación ya anunciada en el A.T. y que se cumplirá con Jesús, el enviado de Dios. Como Dios ha dado la victoria a su pueble en Jericó, da también la victoria al nuevo pueblo por Cristo Jesús.

“Engendrado del Padre por su querer” Pr 8,25

Al final del trozo de texto escogido podemos leer: “Y es así que todas estas denominaciones le vienen de estar al servicio de la voluntad del Padre y de haber sido engendrado del Padre por su querer”. De hecho, esta frase resume la concepción justiniana del Hijo y del Espíritu Santo. Las dos personas tienen sus denominaciones por la única razón que están al “servicio de la voluntad del Padre” y por “haber sido engendrado del Padre por su querer”. Justino entiende la “generación” del Logos y del Espíritu Santo en clave subordinacionista. Sin embargo sostiene la naturaleza divina del Hijo-Logos y del Espíritu Santo.

IV. Valoración

Justino, es sin duda el primer Padre de la Iglesia en elaborar una reflexión seria a cerca de la generación del Verbo, así que haremos una valoración a partir de los límites de la teología del logos de Justino, por una parte, y por otra parte presentaremos algunas aportaciones de autores post-justinianos.

Como lo hemos visto anteriormente, Justino, trata de comprender la diferencia en Dios a partir de la generación de tal manera que no implicara una mutación o partición en Dios. La generación según Justino, es una generación espiritual que se realiza por la voluntad de Dios Padre en Cristo (Verbo engendrado). Hay que observar que Justino, no afirma todavía la eternidad de la generación del Logos o del Hijo, sino que afirma la preexistencia del Logos antes de la creación. La consecuencia es el subordinacionismo que considera al Hijo como dios, porque existe antes de la creación, pero es un dios que viene después del Padre y al que está sometido.

Justino, de hecho tiene el mérito de haber iniciado la reflexión sobre la generación del Logos en un contexto donde el cristianismo era acusado de ateísmo por los paganos y de politeísmo por el judaísmo. Justino, supo articular la racionalidad y la universalidad de la fe a través del concepto Logos (frente a la acusación de ateísmo); supo también articular la unicidad de Dios (monoteísmo) y la pluralidad interna (trinitario) frente a la acusación de politeísmo.

Después de Justino, frente a la tesis gnóstica de la generación del Verbo por emisión de la palabra humana Ireneo de Lyon se opone. Ireneo, se opone también a la teoría del doble estadio del Logos que proponían los padres apologistas, porque esta teoría no asegura la consistencia del Logos como anterior a la voluntad de Dios de crear. Sin poder explicar cómo el Verbo ha sido engendrado por Dios Ireneo, afirmará a partir del texto de Is 53,8, la coexistencia eterna del Verbo con el Padre. Ireneo afirma: “Esta generación es “desde siempre”, es decir, porque “siempre”, es decir, al monos desde que hay tiempo, desde que hay creación, coexiste el Hijo con el Padre”. Tampoco no está claro que Ireneo afirme la generación eterna del Verbo a partir de la coexistencia desde de siempre del Padre y del Hijo.

Es solamente con Orígenes, que afirmó, interpretando fielmente la Escritura, la eterna generación del Verbo, que se abandona la teoría de los dos estadios del Logos que conduce al subordinacionismo. Prevalece ahora la teoría del estadio único del Logos cuya divinidad se afirma sin ambigüedad. Orígenes, resuelve la dificultad de la divinidad del Logos a partir de una explicación neoplatónica de la generación eterna. Es un gran avance respecto a la teología de los padres apologistas, pero con el trasfondo neoplatónico la generación eterna del Hijo no se deshace del subordinacionismo. El Hijo está subordinado al Padre y el Espíritu está subordinado al Hijo que es Unigénito.

Con el vacío de una explicitación de la generación del Verbo desvinculada de todo subordinacionismo, con Arrió, pasamos del subordinacionismo económico de los Padres pre-Nicenos a un subordinacionismo ontológico aplicado al ser de Dios. Jesús es sencillamente una creación de Dios. No es Dios.

Un reto importante de la teología trinitaria que habrá que resolver es la articulación entre la afirmación de la unidad interna de la Trinidad y las personas sin subordinacionismo. Esto es la tarea de la teología contemporánea que no vamos a desarrollar aquí.

Pitti Djida Alain

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Lucho 04/08/2017 05:52

Gracias por su comentario sobre esta obra pequeña pero fecunda en ideas. La uso en mis clases sobre filosofía medieval porque es muy accesible y agradable para la lectura de mis alumnos que comienzan en filosofía. Referiré su textos a mis estudiantes para que tengan una fuente adicional para su texto de este blog, ya que hay buenas y útiles ideas en él. Un saludo cordial.